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SUEÑOS CON LOS QUE SUFREN
Dedicado a las víctimas norteamericanas del 11 de
septiembre y a todas las víctimas de la
globalización neoliberal
I
Cuando se apuesta más al vivir
así entre los desterrados
no hay nombre, luz o fuego
que apague
que consuma este aire con que vivimos
se gime en tierra, bajo tierra
boca abajo
lanzando fuego por la boca
así de desterrado o transterrado
desheredado a contraluz
abatido a fuego, arrebatado
entre los destechados está el cuerpo
se anida la luz que convocaste
ese cuerpo inerte que tocaste
allá de nuevo es un latir sin duelo
porque ¡cuanto muero!
¡cuanto moridor sin suelo!
o que todavía duele porque no hay duelo
cada vez que arranco y mastico mi condición
humana
parece que se derrumba una voz en el gentío
un pincel que anuncia
para descobijar al ausente
ese pincel con que se palabrea la muerte
verán que de despojos llamean
desde la incertidumbre que vuelve
vuelcan los perros las palabras
de sus ladridos con que muerden
insomnes las palabras ladradas
adoloridas y ciertas
que vuelven a las fragantes espumas
calideces imperfectas
vuelven a inyectar sus frases duras
desde las calles ninguneadas
los sintecho, los sinnombre
donde el espasmo con que viven
amanece mas muertos estos días
se quejan, se maldicen
ya no espantan pero como duelen
¡aay! un lunar en la tierra
un hontanar donde la luna llena
una ausencia que desparrama llantos
¿cómo maltratar tantos cantos?
hay que verse de nuevo
en los desnudos de la tierra
en los sin cobijo
en los que han perdido los pies
¿cómo andar con corazón en este despojo de alma?
Aquí pronuncia una voz compartida
que me comparte su pan y es un olvido
es el hallazgo y el hartazgo
entre el deseo y el no deseo...
II
es la helada aridez, soledad sin sentido
donde la soledad creativa inflama tactos
entonces la herrumbre
brilla sus rocas cálidas
encalladas como pilares de todo lo que observan
observan y callan
no sufren, ¡pero cuánto sufren!
no tocan, ¡pero cúanto tocan!
allí están mudos
¡soy de ellos!
son rocas de granito
parte dura de la tierra
ellos me acogen silenciosos
me llaman, me gritan
su queja es una palabra de alivio
es su humanidad que vibra todavía
asoma su rostro y me enlutece
pero me aviva
me avienta hondo
al seno de mí mismo
del componente que somos
una tierna espiga en medio de durezas
una ternura que mira, asombrada que vive
que vuelve a la piedra todo un rito
una caverna de pinturas donde se encierra la vida
para alumbrar al mundo
un desfiladero donde se sabe del dolor
donde se llora la inmensa calamidad que somos
porque la sabiduría se revela
a quien duele el dolor del duelo
entonces ahí las letras
que anuncian el origen de quien somos
tal vez como ESPIRITU
que se deletrea con signos torcidos
diciéndonos aparte que El nos nombra de nuevo
que sin nombrarnos no tenemos presente
que aunque no lo nombremos
siete veces siete
El vuelve a nombrarnos
y estalla en la frente como espera tenaz
donde aporrear la suerte
donde encontrar tamaño
donde medir escala
donde recibir la muerte
pues la muerte no tiene escala
ni tamaño, ni nada
no tiene proporción alguna con la vida
sin el nombre que nos nombre
que poca vida tenemos
sin el nombre que nos acoga y nos re-cree
que poca vida nos aguarda...
III
y sin embargo
somos muchos sus hijos e hijas
¡cómo no ampararnos!
en esta nuestra condición
tú, TU, tú
no el imaginado
sino el compañero
tú el que sabemos
TU el que queremos
tú el que deseamos
en quien creemos
y nos acorazonamos
aquí adentro callado
con neblina y agua
paciente, dulcemente paciente
bajo la forma esquiva de nuestra dolorosa
migración
de nuestro ser transterrado
de nuestra estancia de camino
con que nos cruzamos en las veredas de la vida
así dulce y pequeño
como un sol que nos abriga aún en el crepúsculo
como un inmenso árbol derribado
en medio de nosotros para interrumpir el llanto
para mirar tu pequeña desnudez
y poder mirar atónitos
la respuesta valiente por tí
convenciéndonos desde tu pequeñez
lo bueno que es poseerte
sin tocar tu medida, sin escala
sin proporción
nos das el tamaño de la vida con tu vida
nos das el tamaño del coraje con tu coraje
nos das talentos de alegría
que no deja de inundar la vida
que nos compartes
Así ante la muerte
que se pasea como dueña de nuestra casa
que anuncia incluso derrumbarla, desmembrarla,
desterrarla
la ocasión de TU vida
le puede más que todo
aunque sea indefensa, vulnerable, pequeña
no guarda proporción ni siquiera
con la que no tenía medida
no, no mides la muerte mas que con tú vida
aunque no mides tú vida sino por la muerte.
León, Gto. México, febrero 10, 2001
Benito Balam.
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