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CANTO DEL PÁJARO PJUY
A nuestros héroes y heroínas vivas, por los que
aún hay esperanza de patria.
Inicio el canto del pájaro pjuy... lento..
agónico.. canto acuñado de fuegos, de bocados de humo
chamuscado, sangrante
como chicle con tierra que ata nudos
y desorilla y desclava la lengua
reverberante y seco
como podrido por una luz de eclipse
ese canto parece apagado
pero desde la entraña la ceniza abraza
desde la saliva arde su picor de chile
desde su entraña lleva niños y niñas encendidas
lleva un anciano fuego que sacude desde el dolor anticipado del alma.
Ese canto quiere y puede salir
atosiga, atraganta y rápidamente calla
es un murmullo de voces, de cuerdas, de maderas, de lienzos, de pies con baile, de abrazos invencibles,
es un rumor de fiesta en la selva
oigo de nuevo la tambora
ya retumba
buom-buom-buom-buom
se aciclona, se acuerpa, se hurakana
laguré-laguré-laguré-ay-ay-ay-ahí-ahí-ahí-ye-ye-ye-ye-ye-endo
El pájaro pjuy no suele ser visto,
hunde su pico en la sonoridad del viento
que hace aromas con los ritmos de las hojas
auuuulla en la hierba donde pisa y desdobla su figura el zorro tlacuache
para alumbrar la vida de los muertos
corre de prisa, se hace hormiga, pie de insecto
sólo deja un uuuululaar de espinas con que gira la hembra
al sentirse descubierta y perseguida.
¿cómo ha de ser el pájaro pjuy?
¿güero, negro, tostado, prieto?
¿parece su plumaje de color cuervo?
quizás sí porque se hace plateado al sentir el brillor de la luna
quizás no porque sehace azul al quemar su vuelo el sol
¿De qué color, con qué color, con qué ardor cargar la luna o el sol
para otro desencuentro
para otro desfiladero de heridas
para ningún puerto
para ningún rincón?
¿Acaso el barco pirata se ha extraviado en la selva?
La mancha-dura con que el eclipse cimbró con su desierto la montaña
y se llevó el rocío quemante de las lagunas de Montebello
quiso sorber el sueño de los párpados indios
y aún con todo esto, no ha sido suficiente
hoy son cuatrocientos maíces
cuatrocientos granos tortuga
cuatrocientas patas de venado
aguas aún a oscuras
que apenas fulguran en el ojo del jaguar
cuatrocientas llagas de Chenalhó, de Xochep, de Acteal, de Sakam´chen
cuatrocientos nombres mayas que ahora recorren el vértigo de tu vocabulario castellano
y de tu correo electrónico
cuatrocientos glifos indescifrables que ahora proscritos
son aún más adictos a decir su verdad en silencio
Y sin embargo, el pájaro pjuy canta de nuevo
¿lo oyes?.
Benito Balam.
Guanajuato, septiembre del 2000.
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