CANTAR DEL CONSEJO


LA SANGRE DE LA PIEDRA

Poema dedicado a Pepe Delgadillo.
(inspirado en el tríptico "Opresión y Revolución"; y en el mural "El hombre nuevo -hacia el futuro-" del maestro José Hernández Delgadillo, exhacienda de Cortes, Cuernavaca, Morelos)


El hombre nuevo viene del lugar de los
descarnados
del Mictlan viene su signo
viene de puños de voces
ondeando la innumerable sangre ida
donde las cuencas de los ojos no terminan de agotar su ausencia
donde el odio tiñó de garras los destinos
y rompió el alma en un cúmulo de huesos
donde la piedra no ha cesado de manar su sangre
donde su derramamiento es una nueva mutilación
aún no concebida en el dolor de los mortales
amortajados, anochecidos, ciegos por su propio dolor.
¡Oh!, pero ya no puede continuarse esta gran ignorancia por la vida
¿cómo acompañar este dolor de los mortales
cuando nuestro cuerpo es aún una piedra herida, hollada
abandonada en el pasaje que nos sobrepasa?
¿con qué llamada curar la aflicción, sino es hiriéndola?
¿con que aliento soplar en esos corredores
en esos túneles ocultos, en esas cuevas?
donde un par de manos vuelan como murciélagos sordos
gimiendo piedad a un Creador que se hizo piedra o barro arrodillado
vientre cercano a la ceniza del hueso
donde sólo el polvo es semejante al polvo
baño inmortal de la piedra para la huidiza vida del hombre.
¡Oh! canto de los cráneos disgregados
¡oh! sordera infernal donde el llanto es un largo circuito del silencio
ojos sin luz de los mortales
donde las miradas no pueden verse a sí mismas
ni establecer el diálogo con su pareja
donde los candados son símbolos de fuerza y no de engaño
donde el caracol de la sangre es un enredijo al que ya nadie quiere acudir
por proteger su descuidada cara, su rostro desleído y gris, su sorda cobardía
¡Ay! corre de nuevo la purificación de la sangre
chorro de luz que se inyecta en la impasibilidad de la piedra
transfiguración del cuerpo en nuevos rostros que buscan ser humanos
y cuando la luz se ilumina de nuevo
cuando la angustia hace parir la piedra
y se sonroja de nuevo la vergüenza
para hacer volar los angeles del cuerpo, las alas de la entraña
los rojos ojos con que estalla el corazón
¡Ay de mí! en ese poderoso dominio
en esa súbita creación con que mi imaginación domina
y vuelve dóciles los miembros de mi cuerpo
dóciles a los giros con que sobresalto la conciencia
y ahondo mi voz como trueno de una voluntad que es mía
y sin embargo me ahoga en el río de la sangre común
ensamble que se hace grito y canto de batalla
torrente luminoso con que el perfil del hombre hace humanidad
en medio de una nueva virginidad que brota de la lucha.
¿A dónde el espacio continúa?
¿hasta dónde los hallazgos de la sangre, las cóleras nocturnas
las fisuras con que el odio marca toda marcha del amor?
¿hasta dónde el rencor nace con la liberación como una libertad acorralada?
¡Sólo el amor nos hará libres!
¿cómo fundar un nuevo continente en el rostro del cosmos que el hombre es?
¿en qué vientre diseñar el Universo?
Hombre, Mujer
delinear la nueva vida
inventar en las sombras, aliados a la estrella
arrojar al fuego el nuevo sacrificio, con que las llamas incendian su silencio
hombre sol, hombre llanto
hombre de cáñamo de manos
hombre tolvanera de llamas
hombre felino atraído por su astro
guardián del corazón, constructor de espíritus...
Hombre,Mujer
fuego del vientre, hueso obscuro
con que cada criatura busca su gemelo
el gemelo perdido por el diseñador del mundo
ángel propicio para adorar la creación.
Hombre, Mujer
y la fertilidad se abraza con la muerte
mujer siembra, mujer hálito
mujer paridora de luz, mujer lavadora de sangre
mujer del llanto que ha conmovido a la alegría
precipitación del gozo en la fuente de nuestro nuevo rostro
Hombre, Mujer
creadores, formadores, progenitores
criaturas del hambre de la Creación.
El hombre y la mujer nuevos son una hechura de la oscuridad de la sangre
del Mictlan vienen sus signos
su lugar lo han conquistado desde el lugar de los descarnados
de la vida oculta que inspiran nuestros muertos
los deslucidos, los desoídos, los anónimos, los excluídos
los vencidos por la violencia del lucro y la iniquidad del poder.
De allá vienen sus ecos sonoros
los nombres de los sin nombres ahora nombrados
desde allá los escucha ese hombre y mujer nuevos que se conmueven de oírlos
en un abrazo abismal al fuego que los inunda
Es una mujer nocturana su signo
una mujer cuya mirada se hace luz
al tocar con ternura la mejilla del cráneo caído
para moldear la carne y los huesos del hombre y la mujer nuevas
para que se eternice el anhelo del que bebieron los olvidados
para que se llene su memoria con un "¡no se olvida!"
con una flor encendida con que la vida te pronuncia de nuevo
Es una mujer de espíritu su signo, la creadora
una mujer que con su aliento siembra diminutas llamas en la cabeza humana
para que se eternice el deseo rehecho
y vuelva a unirse la cabeza con su cuerpo
para retornar a ser, aquel que le había sido prohibido
aquel que prefirió la muerte a renunciar a su ser
para esperar un nuevo ciclo con el sacrificio de su vida
El hombre y la mujer serán regenerados
por aquel que frente al misterio no renuncia a la ciencia
aunque sepa de lo limitado y transitorio de su esfuerzo
se aproxima y desnuda la realidad, la confronta, la examina
se deja quemar por ella, para que entre en su interioridad
Así se encuentra con la mujer sabia, la tlacuila, la escritora de códices
la pintora, la que traduce la vida en imágenes
para que cobren vida generación tras generación
su oficio sagrado es acompañar la vida del hombre y la mujer nuevas
como promesa, como encarnación, como pasión y agonía
como conversión y liberación.
Es la mujer luz su signo
desde la opacidad prende y emprende el nuevo fuego en el horizonte
en una madeja de color que inunda la atmósfera descubriendo al sol original
ella es la que viene a leer la vida del cosmos
en el matrimonio del cielo con la tierra
mujer de piedra y sangre
Coatlicue Tonatzin
Madre Tierra, Madre Solar
de donde mana la sangre de la piedra
para que de vida nueva
y seamos hombres nuevos y mujeres nuevas.

Benito Balam. Cuernavaca, Morelos, abril de 1989,
León, Guanajuato, noviembre de 2000.

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