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NOBORU YURUGI,
ARTISTA JAPONES |
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NOBORU YURUGI
De la tradición a lo Sublime
La inmediata impresión que me causaron las esculturas de Noboru Yurigi, cuando las vi por primera vez, fue la de su
impresionante sobriedad, síntesis y simbolismo.
Condición, empero que sobre las epocas se extiende en culturas. Cualidades estéticas que son- sí hemos de creerle a
pensadores como Wilhelm Worrin en su ensayo “ De la Naturaleza a la abstracción” ( ed. F.C.E.) categorías que definen per
se y en general, a las vanguardias del arte contemporáneo, desde principios del siglo pasado.
Condición, empero, que sobre las epocas se extiende en culturas ancilares, como la japonesa, a través, de sus tradiciones
históricas. Y es así, porque sí alguna definición podría aplicarse con justeza a la cultura japonesa, ésta sería la de
“El culto a la Tradición”.
Un culto que Yurugi lleva hasta sus últimas consecuencias, al emplear como materia total de sus esculturas,
“el papel“. Y también con la sincretización que hace en ellas de sus elementos natales, y los que asimila de
nuestro país, sobre todo los de origen popular.
El arte, trabajar elementos o motivos de una cultura tradicional, implica un reto que solo el verdadero talento puede
superar. Por lo general es la salida para su carencia. Esto, es más que evidente en los mediocres productos de carácter
folclórico, artesanal y pesudoarqueológico que se dan en México, tras la éxida del muralismo y la escuela mexicana de
pintura.
Noboru, por lo contrario, con talento de auténtico creador retoma unicamente el cuerpo imaginario “-El alma Colectiva, o
los Arquetipos–“ Según los llama Carl G. Jung: *1 y los recicla formalmente bajo su muy particular óptica conceptual. Y esta
como no puede ser de otra manera para un artista renovador, entronca los fundamentos estéticos de las expresiones
vanguardistas, que mejor se identifican, con el sustrato cultural del que provienen, en su caso, la cultura japonesa cuyos
rasgos de síntesis, sobriedad y sencillez nos hacen comprender la inclinación de Noboru por las obras de Moebius, Escher y
los minimalistas.
En sus esculturas- igual que sus trabajos gráficos, estos elementos primos, son conjugados bajo el sentido esencial de la
estética japonesa. Esto es, el juego *El hombre y sus símbolos C:G: Jung F.C.E. de ocultar algo a nuestros ojos, en
apariencia, porque en realidad nos lo muestran con su dimensión autentica. Esta característica es común por ejemplo a
manifestaciones como las poéticas del “Koan” Zen, los Hai-Kus” y las pictografias del “Sumi-e” o técnica de la tinta china.
Y luego, para redondear la “O” por lo redondo, el acento que vuelve excepciónales sus esculturas, la materia que les da
cuerpo:
- El Papel – Un material que en nuestro país, ha sido de suma importancia desde la época prehispánica. Para nuestros días,
además de sus aplicaciones ordinarias, la imaginación popular le encontró otras, que ya se han vuelto inclusive tradición,
por ejemplo, las “Máscaras” y los “Alebrijes”. Esto y la cultura gráfica fueron sin duda, los factores cruciales que
influyeron para Noboru, tras una primera y corta estadia (1981), retornara luego, fijando su residencia definitiva en
nuestro país. *2 ¿ Porqué el papel Noboru me habla de su abuela, y de Kyoto su ciudad natal, edificada en un 90% con
madera y papel.
Respuesta sin embargo que no da sino la nota historiográfica, mayor importancia tiene descubrir una obra escultórica de
precisas excelencias, al resolver incluso, la necesaria congruencia, entre éste, su naturaleza formal y su contexto
expresivo. Entre estos elementos que dan vida a la obra, debe existir un vaso comunicante, un “Hilo” de Ariadna, un
fundamento primordial que los fusiona íntimamente, como una continuidad sin fin; intrínseca a la obra de Noboru este
“Hilo” se halla incluso de una técnica a otra, caso el de sus dibujos a las esculturas. No por algo la obra de Manuel
Felguerez, atrajo su atención,
*3 Sin olvidar, cuanto influyó Elisa, su esposa al conocerla aquí.
En otra dimensión estética pero de igual impacto se encuentra su admiración por la obra del maestro Hernández Delgadillo,
cuya obra practicamente enaltece a los hombres y mujeres cósmicos que en sus lienzos parecían esculturas salidas de un
sueño, de un milenario sueño colectivo.
Tal fundamento ó hilo; lo constituyen ciertos símbolos, tanto abstractos, la esfera y sus correlatos geométricos, como los
que provienen del imaginario colectivo.
Dispuestos como un juego su cinto de unidades binarias, contrapuestos, en sus obras nos remiten a las dualidades
metafísicas y vitales: sexo-muerte, completud-vacío, redondez, y lo abstracto y lo concreto, aunque tal vez sería mejor
decir:
Lo abstracto/concreto implicado con lo concreto/ abstracto. Verbigracia una de sus mejores piezas a mi parecer, la esfera
cuya superficie se abre, de pronto una osquedad dentro de la cual el ojo descubre un cráneo mondo-lirondo.
“Mas con sentido que con un sentimiento”, diria aplicando una frase de Don Justino Fernández, las esculturas de Noboru
Yurugi tienen la excelencia y el mérito de las obras de arte de grandes vuelos, pero que todavía muchos no alcanzan a
comprender. Es la sobriedad, la síntesis y la sencillez, las que caracterizan sus mejores cualidades y también nuestro
problema.
José Luis Colin
Ciudad de México, México
2004
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