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LA OBRA DE MARTIN ROJAS
En las obras de Martín Rojas Hernández, emergen algunos valores que me parece “hoy” importante subrayar: ante todo el
fuerte enraizamiento con la propia tierra y la tradición, expresados con una creatividad artística y con una cultura,
verdaderamente madurada dentro del universo del arte contemporaneo y de la cultura mexicana.
También su amplio curriculum de artista y de docente, testimonian la gran experiencia por él madurada, por las diversas
ocasiones de estudio y de contacto con otros países, hacen el gran peso de su formación, de su cultura, así como de su
sensibilidad de artista.
Otro aspecto importante es el sentir el Arte, el hacer Arte, como sacrum facere: como modo de percibir, de sentir y de
expresar lo “sublime“.
Es el conocimiento de ser, latente en cada uno, que en su obra, Martín Rojas llega a dar por forma, como una prospectiva
de signo, de manera “única” más que rara, porque viene descubierta y madurada por su gran capacidad de ver.
Los temas que Martín Rojas propone, son aquellos Eternos de la composición del Ser, por ejemplo: aquello que aparece
como el equivalente a los cuatro elementos fundamentales, el fuego, el agua, el aire, la tierra de la Alquímia o con los
cuatro Evangelios de nuestra tradición.
Así también los signos del zodiaco, de las casas del cielo; donde las divinidades que él presenta expresan cualidades
diversas de una única fuerza; escondida y descubierta, jugada entre la dualidad de la luz y de la sombra, de la vida y
de la muerte, del no tiempo, que sostiene el espacio y el tiempo del hombre y de las cosas.
Su Arte es un hacerse cuerpo de la luz, es Alma, es cuerpo de la pintura; cuerpo ligero y luminoso, es Forma viva y
presente, es Forma actual del Arte.
Edgardo Abbozzo
Director de la Academia de Bellas Artes de Perugia.
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