I
PREGUNTAS PARA LA SECCIÓN DE LITERATURA
PORTAL IBEROAMERICANO
ESCENA CULTURAL - ESPAÑA 2002
ENTREVISTA A MARIO MELÉNDEZ
por Marcelo Mallea
1- ¿Qué elementos están presentes en tus creaciones y qué efectos tienen sobre ellas?
El amor, la muerte, lo social, lo lúdico, lo episódico, pero también las palabras ya no
como instrumentos del lenguaje, sino como personajes de una realidad fragmentaria, como seres
que también tienen algo que decir en este mundo que aliena y enmudece. Las palabras
reivindicando una conciencia social encarcelada, sometida, sustentada en la decadencia del
discurso, en el culto a la mentira, la traición, el desamparo.
2- ¿Cómo definirías el estilo de tu trabajo?
Me gustaría contestar citando lo que Picasso dijo alguna vez: "Si el tema me pide cierto
medio de expresión, adopto ese medio sin vacilar. Móviles diferentes exigen métodos diferentes.
Ello no implica evolución ni progreso, sino un acuerdo entre la idea que quiero expresar y los
medios de expresar esa idea".
3- ¿Existe una influencia fuerte de algún creador conocido o desconocido en tu obra?
La tradición poética latinoamericana es un hecho permanente. No se puede desconocer a
Vallejo, Neruda, Huidobro, Parra, Cardenal, etc., como también otros autores universales afines
(Dylan Thomas, Ritsos, Maiakovsky, Milosz, Pavese). Pero quisiera resaltar el influjo de la
plástica en mi poesía. Algunos de mis textos son muy visuales y esto se debe al interés que
siempre he demostrado por las obras de los grandes maestros, sobre todo impresionistas y
surrealistas.
4- A tu juicio...¿cuáles son los pasos definitivos para entender la poesía contemporánea en
nuestro país y a la vez hacerla más popular?
A mi modo de ver, el fin último y primero de la poesía ha sido comunicar, por mucho que
algunos charlatanes insistan en arrastrarla a sombríos lugares para ser comprendida sólo por
ellos mismos. La poesía joven chilena está pasando por una crisis de identidad donde la
pirotecnia y el barroquismo son los invitados de honor. Esto ocurre fundamentalmente con la
poesía que llamo "universitaria" y la originada al amparo de ciertos talleres capitalinos. Tal
vez el antídoto lo encontramos en Juan Luis Martínez quien señala: "Los pájaros no ignoran que
muchos poetas jóvenes torturan las palabras para que ellas den la impresión de profundidad.
Dispersan dispersas migas en el territorio de lo lingüistico para orientarse en el regreso
(pero no regresan) porque no hay a donde regresar y porque también ellos mismos se desmigajan
desde una muda gritería. Finalmente el silencio se los traga".
5- ¿Cuál es tu opinión del momento actual de la poesía en provincias?
Ocuparé la palabra inocencia en dos aspectos. Uno tiene relación con el poeta en estado
salvaje o de pureza, de embriaguez, si se quiere, no contaminado por las modas literarias ni
los círculos de intelectuales, que no son otra cosa que pequeñas mafias o triadas a la siga de
un hueso o miga sobrante en alguna mesa estatal o partidista. Y en directa relación con lo
anterior, el aislamiento, la ausencia de centros de discusión real, la eterna autoedición de
las obras y la falacia que tu trabajo es inferior al de aquellos que usurpan y profitan en
dichos espacios. El poeta de provincia es un náufrago que jamás verá la orilla, porque no hay
orilla para él. El mar es para los osados, aunque, a veces, no tengan talento. Y eso es triste
en el Chile de hoy, precedido por una tradición poética formidable.
6- ¿Cómo harías para que la poesía fuese mediática y pudiese estar más presente en los medios
de comunicación?
Yo creo que todo es posible. La poesía no debe ser excluida ni excluyente. Lo importante
es no esconder el lenguaje y tampoco abstraerse de aquellos medios de difusión masiva. En
relación con lo anterior, el diálogo o convivencia de tu obra con otras disciplinas como el
cine, la fotografía, el teatro, la pintura aseguran un mayor desarrollo y divulgación de la
misma.
7- ¿Qué papel juega el internet en la gestión de los poetas para dar a conocer sus obras?
Es interesante la posibilidad de masificar tu trabajo y sacarlo ya no solamente del
contexto regional para llevarlo a un plano mayor de exposición y alcance. Pero al igual que
todos los días vemos la edición y autoedición de textos impresos que son intrascendentes, así
internet está plagado de pésima literatura. Todo tiene un doble juego. Y esto a veces confunde
y aparta de lo real, que es la obra finalmente.
8- Cuéntanos un poco de tus proyectos futuros.
Estoy preparando el libro "Vuelo Subterráneo" que es una suerte de antología donde reúno lo
más representativo de mi creación poética. También trabajo, con el poeta Bernardo González, en
la recopilación y selección de una antología regional del Maule que convoca treinta textos de
igual número de escritores. Se trata de poemas considerados clásicos según la relación de
espacio y tiempo. Acabo, además, de finalizar el taller literario "Los Rostros del Olvido" que
durante dos años impartí en la Cárcel de Talca, y que tuvo como resultado la edición de dos
pequeños volúmenes con poemas de los internos. Son muchas las cosas que uno siempre tiene en la
cabeza, lo importante es no detenerse. En relación con esto, vuelvo a Picasso: "Nunca hay un
momento en el que puedas decir he trabajado bastante y mañana es domingo. Tan pronto como
terminas, vuelves a empezar. Puedes dejar a un lado una obra diciendo que ya no la tocas más.
Pero nunca puedes poner la palabra fin".
9- ¿Qué rol le otorgarías al Gobierno en la gestión de cultura, especialmente en la poesía?
Chile cuenta con dos Premios Nobel de Literatura que no han logrado reivindicar el valor
del poeta en la sociedad. Creo que cuando un gobierno confunde la cultura con circo romano,
subestima y ofende a la gente que convoca. Proyectos como el Fondo del Libro, Fondart, las
Fiestas de la Cultura y otros, no son sino negocios inventados por algunos para justificar la
mediocridad y ampliar su patrimonio económico. No puedo otorgar ningún rol a gobiernos que
históricamente jamás han estado interesados de manera honesta y verdadera por el destino del
arte, y menos, de la poesía.
10- ¿Crees que las empresas editoriales están interesadas en la poesía?
Sería una estupidez que las editoriales se preocuparan por la poesía cuando hay tantos
temas más significativos y trascendentes. En este sentido, biografías como las del cura Tato,
La Geyssa, Axe Bahía, El Tila son fundamentales para entender nuestro ser latinoamericano.
Debería agregar Melame y el Indio Pícaro. Que quiero decir con esto; si no están o no se crean
o recrean las condiciones para que la poesía forme parte del interés social, jamás llegará en
forma masiva a la gente. Esto pasa por un cambio radical en las estructuras de poder dirigido
fundamentalmente a la educación. Y no hablo de llenar los colegios de bibliotecas, y cosas así.
Me refiero a que la poesía, y el arte, en general, formen parte de nuestras vidas, como ocurre
con la televisión, el fútbol, el internet, y para ello debe existir un proceso de reinserción
generando condiciones que lo hagan posible.
11- ¿Piensas que Santiago debe descentralizar el nivel, cantidad y calidad de las actividades
culturales?
Uno nunca debe esperar nada de los demás, y menos de los aparatos del poder. Debemos ser
capaces de construir nuestro propio destino, nuestra propia historia (no importa el lugar ni
las condiciones) y para ello es necesario que asumamos una tarea colectiva, de trabajo común.
En la medida que nuestro individualismo de paso a una conciencia social, tendremos la
oportunidad de generar los espacios que encaucen esta idea. Siempre esperamos de los otros lo
que en definitiva nunca llega. Si no estamos dispuestos a proponer y asumir lo que nos toca en
suerte, seguiremos esperando eternamente. Lo demás, son hechos anecdóticos de vida que no
formarán parte de inventario alguno. Acaso el del olvido.
12- ¿Se pueden generar los recursos suficientes para vivir de la poesía?
No debemos olvidar que somos pueblos tercermundistas. Pequeños enclaves donde la tradición
cultural siempre ha sido postergada, donde los modelos de vida de las grandes potencias (mal
imitados, por cierto) se adoptan sin vacilar, donde los Mc Donalds, los Malls, los
supermercados, y en definitiva el consumismo se han convertido en una verdadera religión, donde
el fútbol y la política reemplazaron a las ideas, donde la televisión (que nació con fines
educativos) se reduce ahora a una gran vitrina mercantilista. Resultado de lo anterior:
generaciones vacías, sin cuerpo, sin sustancia, sin peso específico, con juventudes
estereotipadas, carentes de creatividad, y que sólo se limitan a repetir conductas ajenas por
pereza o falta de estímulos. Tal vez un día la gente se aburra de todo eso y empiece a mirar
más en sí misma y en los otros, y a centrarse en temas que no la adormezcan y banalicen. En
este contexto pensar en obtener una retribución digna por parte de la poesía es tan utópico
como encontrar un marciano con bigotes.
13- Háblanos un poco de tu vida. ¿Cuál fue el primer hecho que marcó tu opción por la poesía?...
¿existe alguna imagen fuerte o poderosa que puedas describir?
Yo creo en el arte como un destino que viene alojado dentro de nosotros, en nuestra
cápsula humana. Y en algún momento llegamos a él o él nos encuentra, da lo mismo. La poesía, de
alguna manera, me vino a rescatar del individualismo para convertirse en una herramienta de
denuncia en la cual planteo una forma de vida tan ajena a los cánones sociales imperantes. Es
la antítesis de todo eso, y debe estar alerta ante cualquier hecho que atente contra la
dignidad y esencia del ser humano y del entorno que lo rodea. Esa siempre ha sido mi opción. Un
arte no comprometido sólo esconde el miedo y la instrumentación de los otros, que está siempre
latente.
14- ¿Puedes regalarnos algún poema que ilustre mejor o que globalice tu obra?
LA PORTADORA
Ella sacó a pasear las palabras
y las palabras mordieron a los niños
y los niños le contaron a sus padres
y los padres cargaron sus pistolas
y abrieron fuego sobre las palabras
y las palabras gimieron, aullaron
lamieron largamente sus ciegas heridas
hasta que al fin cayeron de bruces
sobre la tierra desangrada
Y vino la muerte entonces
vestida con su mejor atuendo
y detúvose en la casa del poeta
para llamarlo con gritos desesperados
y abrió la puerta el poeta
sin sospechar de qué se trataba
y vio a la muerte colgada de su sombra
y sollozando
"acompáñame", le dijo aquella
"porque esta noche estamos de duelo"
"y quién ha muerto", preguntó el poeta
"pues tú", respondió la muerte
y le extendió los brazos
para darle el pésame
II
SERGIO HERNÁNDEZ:
LA POESÍA DE HOY Y DE SIEMPRE
por Mario Meléndez
Compañero de Jorge Teillier en el Pedagógico, durante la década del 50. Acompañó a una
generación brillante de poetas entre los que destacan Enrique Lihn, Efraín Barquero y Rolando
Cárdenas. Amigo personal de Vicente Aleixandre y Pablo Neruda. Luego de recorrer el país
compartiendo su vocación de maestro, regresó a su Chillán natal, la única patria verdadera.
Usted fue testigo de dos hechos dramáticos de nuestra historia ¿Qué recuerdos conserva de ellos?
El terremoto de Chillán fue una cosa espantosa. Vivíamos con mi familia, por entonces, en
una zona rural de la provincia. El 24 de enero del 39 a las 11:40 de la noche, aproximadamente,
y teniendo yo 7 años, vi en la hacienda de "Los Varones" como moría un empleado aplastado por
una bodega que se derrumbó. Nunca olvidaré el alarido de las vacas que volvían por sus crías
muertas. Y, bueno, la ciudad quedó en el suelo. Fue una cosa dramática, terrible. Ese año ya no
volví a Chillán. Hice mi segundo de preparatoria en una escuela básica rural, asistiendo muy
poco a clases, pero aprobando con óptimas calificaciones. Iba en una yegüita al anca de mi
hermano mayor. Ya en tercero, cuando la situación estaba más normal, nos vinimos de nuevo a
Chillán.
Durante el terremoto del 60 en Valdivia yo era profesor en la Universidad Austral de Chile,
que estaba en sus comienzos. Y fue un impacto muy serio, porque se trató de un cataclismo y no
un terremoto. Un poco esperado, ya que en toda la zona central había temblado, y como que yo
mismo estaba preparándome para una cosa mayor, una especie de intuición. Yo estaba echando mis
pertenencias por si había que hacer clases al día siguiente e irme a alojar en casa de un amigo
que tenía una casa más segura, porque los movimientos eran muy reiterados antes que se produjera
el verdadero. Vino uno muy fuerte, que fue como un aviso y luego el terremoto, que resultó una
cosa interminable, y que desplazó un cerro hacia otro lado, tapó el desaguadero que tenía el lago
Riñigüe, provocando una subida de las aguas muy peligrosa para la ciudad. La cosa fue seria. Yo
vi casas con los cimientos hacia arriba, cosas increíbles, se hundió la ciudad como metro y medio,
lo mismo la isla de Tejas.
Fue uno de los fenómenos telúricos más considerables del siglo, y no me perdí ese espectáculo
siniestro y terrible. Pero a los cinco días yo me vine a Santiago y después a Chillán.
Háblenos de sus años en el Liceo de Hombres de Chillán...
En el Liceo ejercí un pequeño liderazgo intelectual. Fui siempre el delegado al centro de
alumnos, en tiempos en que éste era dirigido por José Tohá González, quién fuera Ministro del
Interior del gobierno de Allende. Allí fundamos una academia literaria a instancias del profesor
de castellano, la cual presidí. Creamos la revista llamada "Liceos", aparte de la ya existente
revista "Rumbos" en la que colaborábamos. Cierta vez llegó a Chillán Agusto D'halmar, ya en una
fase declinatoria de su carrera literaria. Vino a dar unas charlas sobre el Museo del Vaticano,
del Prado y del Louvre. Yo muy tímidamente me acerqué a él y le solicité una charla para mi
academia, y en general para el liceo. Accedió gustoso. Era muy amable y muy imponente de figura,
con una gran facilidad de palabra, ya que en esa época el arte de la oratoria estaba muy de moda.
¿Qué recuerdos rescata de su paso por el Pedagógico en los años 50?
Ingresé al Pedagógico en momentos que éste entraba en una nueva etapa. Se trasladó a la
calle Macul 774. Venía de la antigua residencia de Cummings, donde Neruda había escrito los
primeros poemas de "Crepusculario". Era un edificio muy atractivo en donde antes había
funcionado el Colegio Inglés. Tuve la suerte de que nuestros decanos y rectores de ese
entonces, una época muy próspera para la educación, tuvieran una enorme conciencia del proceso
de enseñanza. Yo me eduqué gratuitamente mediante becas que no se devolvían. Don Juan Gómez Millas,
quien fuera más tarde rector de la Universidad de Chile, fundó para los que éramos de provincia unos
pabellones mixtos, de mucho nivel, para que estudiáramos con todas las comodidades del caso. Se
trataba muy bien al estudiante en ese tiempo. Además el Pedagógico gozaba de un enorme prestigio
en el extranjero. Yo tuve compañeros de diversos países. Allí llegaba la gente a estudiar
castellano, historia o idiomas. Pero también con una segunda intención, que era escribir o hacer
teatro, como fue en el caso de Pedro de la Barra. Yo coincidí con Teillier, que venía de Lautaro.
Nos hicimos grandes amigos. También Efraín Barquero, quien hacía estudios un poco irregulares. A
veces se asomaba Enrique Lihn. Entonces se creaba todo un ambiente. Fundamos como una pequeña
institución, una especie de centro de estudios literarios. Todo un
ambiente de oficio. Además éramos bien estimulados por profesores como Ricardo Latcham y Roque
Esteban Scarpa. Ahí recibí el premio "Rector de la Universidad de Chile", primer premio Fech,
del año 54, lo que hizo que adquiriera una mayor confianza en mis capacidades.
Y su viaje e España el año 57...
Ese año recibí una beca para embarcarme a España. Al poco tiempo fui invitado por José
Hierro a dar un recital en el Ateneo de Madrid. Yo era un poeta provinciano, muy tímido. Hice
por entonces muchos viajes al interior de España, y eso fue una cosa impactante para un sujeto
de mi edad. También me tocó presenciar el homenaje que se le rindió a Azorín en tiempos de la
dictadura franquista. Algunos se restaron de hablar. Todo pasaba por la censura. Y este Azorín,
que ya estaba muy envejecido, subió al escenario, y al poco rato lo llenaron de flores, lo que
semejaba una muerte de angelito. El escuchaba, impávido, discursos que tal vez ni oía. Una
suerte de homenaje póstumo en vida. Carlos Sander, que era muy amigo de visitar a estos
escritores, me invitó en reiteradas oportunidades, pero yo decía "para qué molestar a esos
ancianos a esta altura de la vida". Me parecía poco prudente. Al que sí conocí y estuve en su
fue al poeta Vicente Aleixandre, quien me atendió con mucha consideración y estima.
¿Qué representan para Ud. Las ciudades de Valdivia, Valparaíso y Antofagasta?
Fueron las ciudades en que yo me atreví a abandonar Chillán dentro de Chile. He sido muy
apegado a mi tierra. Yo nací en la calle Sargento Aldea, a poca distancia de donde vivo
actualmente. Valdivia me crea sentimientos encontrados. Por una parte está lo del terremoto.
Además el clima era muy inclemente, y nunca me pude sentir verdaderamente a gusto. Valparaíso
es la evocación, volver a retomar el contacto con los niños de enseñanza media. Pero al mismo
tiempo la posibilidad de relacionarme en forma frecuente con Neruda. Allí fundamos el grupo
"La Bota". El nombre provenía de una bota gigantesca que el propio Neruda había traído desde
Alemania. Era enlozada, y estaba ubicada en el restaurant alemán de aquella ciudad. Era un
ritual sacar esta bota y unos vasos e iniciar cada sesión con unos tragos de cerveza, para
luego comer bien, como le gustaba a Pablo. Antofagasta al comienzo fue un duro golpe a mi
naturalidad sureña. Ver el peladero que significa aquel paisaje. Pero luego, como íbamos en
calidad de pioneros a fundar la Universidad de Chile, sede Antofagasta, me percaté que la gente
compensa mucho la falta de paisaje. Además trabé amistades entrañables como Andrés Sabella,
Mario Bahamonde y el propio Pedro de la Barra, que siempre aparecía en algún lado para
desarrollar su labor teatral.
Ahora me quiero referir a dos momentos concretos de su obra. Uno que da origen al poema "El
Canceroso" y otro que dice relación con el prólogo de Neruda a su libro "Registro" ¿Qué nos
puede contar acerca de ello?
Ese poema obedece a que yo tuve una hepatitis (que en un principio creí era cáncer) que me
mantuvo postrado un buen tiempo. Yo había oído decir que si se complicaba era prácticamente
mortal. Y así fue. Por recomendación médica consumí mucho azúcar para fortificar el hígado, lo
que me originó la deabetes más espantosa. Me acuerdo que Palazuelos murió en Santiago como con
5 gramos de azúcar en la sangre, y yo tuve más de 9. Quebré todos los récord. Salí vivo del
hospital de Chillán gracias a la solidaridad de los médicos que estuvieron atentos y aplicaron
con mucha eficacia y cuidado el tratamiento. La gente llegaba a verme y me hablaba de muchas
cosas que no tenían nada que ver con mi enfermedad, entonces quedaba más preocupado, porque la
gente, sin darse cuenta, es un poco cruel. Me decían: "Usted está bien ahora, pero vamos a ver
que pasa después. Esto lo decían cuando se iban para dejarlo a uno dormir tranquilo. Era una
crueldad un poco ingenua, pero las personas hablan muchos disparates. Yo tuve que poner un
letrero que decía: "Este paciente se entiende directamente con sus médicos". En ese tiempo
recuerdo que se suicidó la Violeta.
En lo referente al prólogo de Pablo, fue a petición del editor de "Nascimento". El me
dijo: "Usted me trae un prólogo de Neruda y le edito el libro". Yo pensé: "Si resulta, bien, y
si no, ni modo". Entonces pasó por Antofagasta Neruda. Yo tenía mis manuscritos listos. Ahí
comimos y yo le expliqué el asunto. El me dijo que con mucho gusto. Pero paso el tiempo y nada.
Yo no iba a andar molestando en recordarle. Pero cuando vine a Chillán de vacaciones el prólogo
tampoco estaba. Neruda, por esos días se encontraba en Chillán, y me mandó a buscar con su
chofer. Como el era muy intuitivo, apenas me vio me dijo: "Tu prólogo viene en las maletas". Lo
pasamos muy bien ese día y luego me entregó el trabajo. Yo creo que fue muy sincero en lo que
escribió.
Para finalizar, y según su experiencia ¿Existe alguna suerte de conflicto entre la actividad
poética y la labor pedagógica?
Yo creo que no hay contradicción. Pienso que enseñar es una forma de crear. Una manera
hermosa de ganarse la vida. Al menos más honesta que otras profesiones, y, además, tiene algo
de poético. Yo enseñé durante muchos años Literatura, y me era muy agradable hablar de
Garcilaso, de Góngora, de Quevedo, de San Juan de la Cruz. No, creo que jamás puede haber
conflicto en hacer verdaderamente lo que uno ama.
Rayuela
Revista de cultura regional
Año 1, número 3
Talca, noviembre 2000
Sergio Hernández (Chillán, Chile, 1931). Poeta, ensayista, profesor de literatura. Integró una
generación notable de escritores, entre los que destacan Jorge Teillier, Enrique Lihn, Rolando
Cárdenas y Efraín Barquero. El año 57 una beca lo llevó a España a estudiar un Doctorado en
Literatura Hispánica. Allí entabla amistad con poetas de la talla de Vicente Aleixandre (Premio
Nobel de Literatura) y José Hierro, entre otros. Ha publicado "Registro" (con prólogo de Pablo
Neruda), Últimas señales", "Quebrantos y testimonios", "Adivinanzas" y "Sol de invierno". Es
Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua.
III
FRANCISCO VÉJAR
"TEILLIER ES UN ALERCE
Y LOS ALERCES VIVEN MIL AÑOS"
por Mario Meléndez
En esta última parte de la entrevista, el poeta Francisco Véjar revela aspectos significativos
de la obra Teillieriana, pero también habla sobre el oficio del creador y del papel que le
corresponde a éste de cara a los tiempos que se avecinan.
Cuéntanos algunos detalles acerca de ese Teillier íntimo.
Jorge es un enorme poeta que a su vez hereda una tradición que viene de la poesía chilena,
francesa, italiana, sueca, rusa y de tantos otros lugares. Era un ser humano. Una vez dijo:
"La poesía debe ser usual como el cielo que nos desborda" que son palabras de René-Guy Cadou,
que Teillier vuelve a poner en actualidad. Este gran poeta francés vive sólo treinta años pero
deja toda una impronta que Jorge recoge de alguna manera. Jorge era un poeta de lo cotidiano y
no un funcionario de la poesía. Un neoromántico más que un poeta maldito. "No tengo nada de
poeta maldito" decía " no me peleo ni con la sociedad, ni con las leyes, ni con los hombres".
Nunca fue reconocido en Chile, y eso es algo muy grave, porque Teillier no solamente nos
hereda esa poesía maravillosa, que entre paréntesis no se ha editado aún su obra completa, sino
que además era muy solidario con sus compañeros de oficio y sobre todo con los poetas jóvenes.
Funda algunas revistas de difusión poética como Orfeo. Traduce las "Confesiones de un Granuja"
del ruso Serguéi Esenin, en colaboración con Gabriel Barra, el poeta políglota de Lautaro. Fue
subdirector de la revista "Arbol y Letras", y los artículos que él escribía eran de difusión
literaria. En ellos habla de Capote, de Trakl, de poetas chilenos olvidados y de tantos otros.
Esa es una trayectoria digna, que lamentablemente no se vio coronada con el Premio Nacional de
Literatura. Jorge no solamente fue un notable creador, sino que además un gran difusor de
poesía. Yo me pregunto, qué ha difundido Gonzalo Rojas o Zurita, porque la contribución de
Jorge Teillier, Enrique Lihn y otros poetas chilenos, fue y es fundamental para que estemos
hablando hoy de poesía. Este país tiene una enorme deuda con Jorge que tenía una consecuencia
con la palabra y con la acción.
Nada se saca con escribir muchos poemas si detrás de todo eso no somos capaces de revelar una
verdad, y esa verdad la vemos en Teillier verso tras verso...
Yo creo que Jorge tuvo la lucidez literaria y humana suficiente para saber que estaba
dejando testimonio de un mundo que iba a desaparecer. Por lo tanto es fundamental leerlo. El
legado que deja en libros como "Los Trenes de la Noche", "Muertes y Maravillas", de ese sur
mágico y mítico que también describiera Miguel Serrano en su obra "Ni por mar ni por tierra". Un
mundo que es la síntesis de toda una búsqueda de vida. La búsqueda de la poesía que él tomaba
muy en serio. El hecho de hacer ocho y hasta diez versiones de cada poema revelan el compromiso
que tenía como creador. Jamás hizo concesiones con el sistema. Ahora Chile está lleno de
funcionarios de la poesía que lo único que van a conseguir es arruinarla. La poesía es un buceo
hacia el inconsciente. Es verdadera, y cuando esto ocurre queda para siempre. Lo demás es algo
banal que no va a quedar sino en las revistas de moda o en la gente que tiene mal oído.
Un gran crítico del sur, Wellington Rojas, publicó hace tiempo un libro llamado "Moradores de
la Lluvia", donde incluye a Jorge, y además a su hermano Iván Teillier. ¿En qué forma el
paisaje condiciona o gatilla la construcción de una obra?
Enormemente. Y no sólo el paisaje, sino además la gente que lo habita. Todo poeta, a pesar
de su soledad, es un ser gregario. Yo creo que este paisaje del sur, además de la presencia de
la cordillera de los Andes, obliga a una introspección hacia sí mismos que va revelando cosas
que ni siquiera sospechamos. Por ahí está la clave de que tengamos una enorme y gran poesía, lo
que no significa que en los demás países de latinoamérica no exista. Pero esa "Residencia en la
Tierra" de Neruda, "Altazor" de Huidobro, "Tala" de Gabriela Mistral, la obra dramática y
oceánica de Pablo de Rokha son testimonios que nos definen plenamente. Es curioso porque en el
norte no tenemos grandes poetas. Salvo Gabriela. Pero la gran poesía chilena está en el sur.
Digamos desde Viña del Mar para acá.
"Conversaciones con Jorge Teillier", de Carlos Olivares, es un libro que seguramente va a
quedar en la memoria de muchos lectores. ¿De qué manera se tendrían que dar las condiciones
para que esta gran obra llegue al grueso del público y en especial a los jóvenes?
Basta con que entre en los programas del Ministerio de Educación y que sea lectura y no
voy a decir "obligatoria", porque lo encuentro ridículo, para que sea difundida de mejor forma.
La memoria de cada uno es selectiva, de lo contrario no podríamos guardar todas las cosas en
los "casilleros del diablo" o "del ángel". Uno va dejando lo que le interesa y lo demás
simplemente lo desecha. Lectura obligatoria no, pero sí ese libro a través del Ministerio
puede ser editado en un mayor tiraje y repartido en las bibliotecas de los liceos y escuelas
públicas. Además debe existir la motivación de los profesores de Castellano para invitar a
sus alumnos a leer el libro. Estas son obras fundamentales porque ahí el poeta habla de sus
lecturas, de su formación literaria, es un texto didáctico que indudablemente será de gran
ayuda. Uno le pregunta ahora a gente joven sobre la obra de Espronceda, Lorca o Machado y
le responden con una canción de Luis Miguel.
En un trabajo tuyo sobre algunas de las influencias de Jorge Teillier, mencionas a Esenin,
Trakl y el galés Dylan Thomas. Tres poetas emparentados por un fin dramático. ¿Cuánto hay,
según tu opinión, de autodestrucción en la obra y en la vida de Teillier?
Yo creo que era la única forma de soportar el mundo. Jorge dijo: "Yo no me quiero porque
me autodestruyo, pero esto significa quererse tanto que no soportas a los demás". En realidad
si nos vamos de Teillier a T. S. Elliot, el autor de "La Tierra Baldía", uno de los libros
fundamentales de la poesía inglesa del siglo XX, él plantea una frase célebre: "El hombre no
está preparado para soportar el peso de la realidad". Vivir en una realidad que resulta
antipoética, no en el sentido de lo que propone Nicanor Parra, sino en una realidad grotesca,
donde la poesía es un producto absolutamente menor, es una cosa muy grave. Jorge se dio a la
tarea de vivir y morir como poeta, y para eso, a veces, hay que pagar con la vida. El me dijo
una vez: "Poeta es seguir la línea recta". Esto significa no hacer jamás concesiones con el
mercado ni con los gobiernos. Su sensibilidad era enorme y esto sin duda lo acercaba a poetas
como los que cité en este artículo, y que murieron muy jóvenes. No era de este mundo tal vez,
pero tal vez nosotros tampoco seamos de este mundo.
¿Qué aspectos reconoce la juventud en la obra de Teillier para que ésta no pierda vigencia,
sino por el contrario, crezca y se proyecte en el tiempo?
Jorge es joven porque es rebelde, y lo es también en sus poemas. Su poesía es la aventura
de un ser humano maravilloso y hay que leerlo. No voy a decir nada más respecto a eso. Dejemos
el secreto e invitemos a que los jóvenes lo lean. Porque Jorge es joven y lo será siempre.
Jorge era como la raíz de un árbol añoso. Era un alerce y los alerces viven dos mil años.
Finalmente ¿Cuál fue el legado o la lección de vida que te entregó Jorge Teillier?
El legado que me dejó es la lectura. Yo viví durante un tiempo con Jorge, y en su
biblioteca tenía por lo menos cuatro mil volúmenes de los cuales leí bastante. Era un poeta de
mucho trabajo y de un mundo espiritual e intelectual profundo. El poeta, además, debe saber las
partes técnicas de la poesía. Debe conocer su oficio. Y esto también es una herencia de Jorge.
De cabeza en los libros y en los aspectos humanos y espirituales. De cabeza en el rigor. Porque
tal vez de cabeza es la mejor manera de mirar el mundo.
Rayuela
Revista de cultura regional
Año 2, número 10
Talca, diciembre 2001
Francisco Véjar (Viña del Mar, Chile, 1967). Poeta, antologador, crítico literario y gran
difusor de la poesía chilena. Entre sus obras figuran: " Fluvial", "Música para un álbum
personal", "Continuidad del viaje", "A vuelo de poeta", "Canciones imposibles", "País insomnio"
y "Antología de la joven poesía chilena".
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